Un día en un gimnasio en terreno sagrado

La historia del Muay Thai está indudablemente ligada al budhismo. Son muchas las tradiciones que comparten pero es sobre todo por que muchas veces han ido de la mano. Desde aldeas rurales hasta en pleno Bangkok, son muchos los gimnasios que están dentro de un templo. En ocasiones hay un monje que será el encargado de enseñar y dirigir el tutelaje de los niños de la villa interesados en aprender este deporte.

Recomiendo revisar el artículo sobre la función social de muchos gimnasios en Tailandia. Lo mismo ocurre con los templos. Son centros neurálgicos de las villas y las ciudades, y en muchas ocasiones son los centros encargados de dar asilo, comida y educación a muchos niños y niñas abandonados y sin recursos. El Muay Thai es para muchos la mejor de las salidas.

Estos gimnasios en ocasiones se encuentran dentro del terreno del templo, o en los alrededores. Un ejemplo es el gimnasio Saengmorakot en Bangkok, que se encuentra dentro del templo Wat Sitaram. Es un gimnasio humilde, escondido bajo un techado de uno de los edificios del templo, pero para que nos hagamos una idea: luchadores como Yodvicha (monstruo del clinch que ahora está arrasando en cada edición del Top King WS), Wisanlek, Pinsiam, etc., son luchadores que entrenaron o entrenan en este campo.

Entrada del gimnasio Saengmorakot
La “entrada” del prestigioso gimnasio Saengmorakot, dentro del templo Wat Saket.

Santai Muay Thai

He tenido la suerte de entrenar durante largos periodos de tiempo en un gimnasio que se encuentra edificado en un terreno perteneciente al templo que está pared con pared. El templo de hecho se llama Wat (templo en thai) Santai. Este gimnasio lo fundaron dos thais antiguos luchadores del campo Pinsinchai de Bangkok, uno de los cuales había nacido en el pueblo donde está localizado el gimnasio. Inicialmente se llamó “Siam number 1”, luego cogió el nombre del templo y se llama Kai Muay W. Santai.

Cuando llegas allí, las primeras veces, no notas ninguna diferencia. Un campo amplio, con arboles alrededor y un templo al otro lado del murito. No hay monjes entrenando, los que pasan por ahí están a sus propias tareas y rara vez entran dentro del propio gimnasio. Los niños y los entrenadores viven ahí y la vida es tranquila. Pero hay algunos detalles que me fueron llamando mucho la atención y que me encantan y por eso quería escribir sobre esto.

El primero es la tradición de Muay Thai que hay en el país, es palpable y es natural, algo cotidiano. Me encanta que algo como la religión y un arte marcial puedan estar tan unidos y convivir con tanta armonía. Ya se que en Asia será normal, pero no me imagino enseñando boxeo en las iglesias de aquí, lo cual por otro lado seguro que no venía mal a mucho joven descarriado.

Niños del gimnasio con su uniforme escolar
Algunos de los niños listos con el uniforme escolar después de un entrenamiento.

Por otro lado me gusta que, pese a que algunos de los peleadores que viven y entrenan en ese campo son luchadores de renombre ya en Bangkok, los monjes siguen cuidando de ellos y de los entrenadores como si fuesen los niños de hace 8 años. Y que los luchadores, por muy estrellas que sean, siguen cumpliendo con sus tareas de ayudar a los monjes en la organización de festivales, ofrendas, limpieza, etc.

Un día en el gimnasio

El día a día como ya he dicho es muy normal. Entrenar, comer y descansar (y los niños al cole). Con alguna tarea entre medias cuando toca limpiar o recoger algo. En esta rutina creo que el 80% de gimnasios en Tailandia coinciden.

El entrenamiento empieza a las 6am, que salimos a correr. A esa hora más o menos salen también los monjes a hacer su ruta de bendiciones por el pueblo, donde reciben ofrendas y comida de señoras y señores que piden suerte para el día que se inicia, o que simplemente quieren echar una mano. Y dura más o menos hasta las 8.30 siguiendo una estructura bastante tradicional.

Alrededor de esa hora uno de los niños se acerca al murito que separa el gimnasio del templo por que hay un monje que llama. El chaval viene con tres bolsas llenas de bolsitas de comidas de todo tipo. Arroz (la mitad de las bolsas) y generalmente sopas o guisos de verduras, pescado, pollo, huevo, etc. E incluso algún dulce. Comida que, después del entreno, compartirán como desayuno todos los chavales que entrenan ahí y los entrenadores.

luchadores haciendo sprints
Corriendo en la callecita que separa el gimnasio del templo.

La comida no es gran cosa pero es el gesto, los vecinos y vecinas donan al templo comida o incluso algún brick de leche, que no solo sirve para alimentar a los monjes que viven en el sino que también alimenta a unos 8 adolescentes hambrientos y otros tantos entrenadores. Es gente humilde, los niños que vienen al gimnasio vienen casi todos de aldeas muy pobres, con situaciones familiares difíciles. Los monjes en general no tienen nada, por lo menos cuando hacen la estancia (que puede durar días o años). Y los vecinos que ofrecen su ayuda no tienen tampoco para tirar cohetes. Pero entre todos se ayudan.

En ocasiones se echa en falta aquel aspecto Budista, que creo que en occidente hemos idealizado, en la sociedad tailandesa. A ellos les interesa la tecnología, el dinero, la fama y el buen vivir tanto como a nosotros. Están prácticamente igual de contaminados que nosotros. Pero es en este, y otros, detalles donde se percibe gran parte de su filosofía.

Niños en el gimnasio

Después del entreno los niños en general recogen y se van a descansar que la tarde es dura. Pero cuando hay alguna ocasion especial pasan al templo para ayudar a los monjes a preparar festivales, ofrendas o eventos.

Los chavales que más llevan en el gimnasio Santai son Poyee y Chuy (recuerda su motivante historia en este artículo). Con otros muchos que llegaron hace menos tiempo o que ya marcharon hacia nuevos lugares. Es habitual ver a estos chavales, y a los demás, en todo tipo de fregaos que organizan en el Templo. Chuy generalmente está buscando a ver dónde dan helados de coco gratis, pero también ayuda en las ceremonias.

Quizá acompañen algunas mañanas a hacer la ruta a los monjes, o a limpiar el Templo o a hacer preparativos para cualquier tipo de evento. Hace muchos años los niños realizaron unas demostraciones de Muay Thai en las festividades de la villa para acercar el deporte a todos y hacer promoción de un evento que se acercaba.

Chuy y Poyee hace muchos años, en una de sus demostraciones para el pueblo.
Chuy y Poyee hace muchos años, en una de sus demostraciones para el pueblo.

Del gimnasio al templo

El gimnasio es un negocio, no nos engañemos. Y si bien el templo colabora con los habitantes del gym, no deja de ser una institución pública con apenas ingresos o recursos. El gimnasio por tanto colabora también con el templo en diferentes ocasiones, y no solo con los chavales que ayudan en diferentes tareas.

En muchas ocasiones el gimnasio organiza colectas y donaciones, para hacer méritos. El concepto de hacer méritos está basado en el Karma, ayudar para favorecer recibir una buena suerte. Esto incluye donaciones, participar en eventos, colaborar, etc. Y el gimnasio, gracias también a que tiene una buena situación económica, participa bastante.

Pero el evento referencia entre esta colaboración es el festival Wat Santai, que como su nombre indica se celebra dentro del templo. Una vez al año, con fondos del gimnasio y el terreno cedido por el templo Wat Santai, se organiza una feria en el pueblo que incluye un evento de Muay Thai.

El templo organiza los puestos de comida y de juego e invita a todos los habitantes y autoridades. El gimnasio se encarga de sufragar los gastos de las peleas de Muay Thai; árbitros, alquiler de ring, médico y bolsas para los luchadores. En el suelen pelear muchos niños del gimnasio y algún guiri que entrena en el propio gym, yo lo hice el año pasado. Y es un día genial. Lee más sobre la importancia de este tipo de eventos aquí.

Bendiciones

El gym, por todo lo narrado, tiene una estrecha relación con el templo. En esta posición privilegiada además cuenta con las bendiciones de los monjes para cada evento, cada amuleto, o la renovación cada año de la ceremonia de bendición del gimnasio. No está nada mal, contando con lo supersticiosos que son los thais para esto.

Chuy y poyee disfrazados para exibicion
Más de mis niños favoritos en su exibición. Están ahora como para bromear con ellos.

La mafia y lo sagrado

El pueblo tailandés es un pueblo muy hospitalario, amable y encantador. Y quizá sea por esto que, hay una mafia bastante grande. La mafia en ocasiones incluye a policías, concejales y/o militares, por tanto quedan menos opciones. Lo curioso fue que, hace mucho tiempo, hablando con uno de los entrenadores acerca de por qué él no abría un gimnasio en su ciudad, me dijo que como no tenía mucho dinero su familia debería dinero a la mafia.

Yo no lo entendí del todo hasta que me explicó que en el Santai era fácil por que está en terreno sagrado, en el terreno de un templo. Ahí la mafia no se mete. Pero si quieres establecer un negocio, un gimnasio, debes pagar una comisión a la mafia de ese territorio. No se si esto funcionará así en todo Tailandia, supongo que habrá sitios más regulados que otros y, gente a la que ni la mafia podrá chantajear.

Pero me llamó mucho la atención ese pequeño detalle, de una organización criminal, de respetar terreno sagrado. Quizá como si eso les fuese a salvar del Karma, quién sabe.

Últimos comentarios

Mucha información en este último artículo, espero haber sido capaz de explicar algo que a mi me maravilla. Pero toda la belleza recae en la sencillez y armonía del pueblo thai y sus habitantes. Y todo lo maravilloso que nos puede traer el Muay Thai, a parte de peleas intensas y espectaculares, hay mucho más detrás.

Gracias por continuar leyéndonos y por el apoyo, si fue de interés agradezco que lo compartáis y comenteis vuestra aportación. Saludos!

 

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