Quien soy

Mi nombre es Gonzalo Tébar y soy un español enamorado del Muay Thai. Mi novia diría un friki, mi madre diría un pesado y mis compañeros un empollón.

Sea como sea todo desemboca en mi pasión por este arte marcial, pero mi historia no es nada extraordinaria, seguramente poco inspiradora, o quizá inspiradora por lo cotidiana que puede ser.

Comienzos

Siendo un niño que siempre ha realizado algún tipo de deporte mi tropiezo con el Muay Thai es casi fortuito cuando apenas terminaba mi adolescencia. Empiezo como lo hacemos todos, dos o tres clases por semana, con más dolores que satisfacciones, pero poco a poco cogiéndole el gustillo. Después de unos meses en un gimnasio en Madrid, la casualidad trajo hacia mi al que a día de hoy aun es mi entrenador, y empezamos primero en ese mismo gimnasio y después en el Metropolitano de Madrid, en el equipo Muay Sapein. Él es Jacinto Rodriguez, entrenador con el cual empezó un descubrimiento y una escalada en este deporte que parece que no tendrá fin pero que vaya suerte todo lo que me ha traído y aportado hasta la fecha.

Por otro lado cursé mis estudios en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, ya que me apasiona todo lo relacionado con el tema. Sin embargo, en mis clases o en cada lección aprendida mi cabeza estaba enfocada hacia el Muay Thai y la aplicación de lo que aprendía en clase y su relación con mis propios entrenamientos. Mientras todo esto ocurría empecé a dar mis primeros pasos en la competición, primero a nivel amateur y poco a poco subiendo de categoría hasta pelear a nivel profesional y luchando cada vez contra mejores oponentes tanto en España como en Tailandia.

España – Tailandia

Otro punto de inflexión en mi vida han sido cada uno de los viajes que he podido hacer a Tailandia, para entrenar y luchar allí, que han terminado de moldear y alimentar esta pasión que hoy me lleva a apostar por este proyecto. El Muay Thai es un deporte diferente, lo sabemos los que lo practicamos y lo vivimos de cerca, y para mi ha servido mucho cada uno de estos viajes, desde unas semanas al principio hasta 10 meses seguidos la última vez en 2017, para empaparme tanto de la historia, la cultura, la técnica y la filosofía de lucha que rodea a este arte marcial.

Disfrutando con los compañeros mientras las piernas se relajan en agua helada
Disfrutando con los compañeros mientras las piernas se relajan en agua helada

Para los escépticos

No creo mucho en la importancia de los cinturones, títulos, certificados, grados u otras distinciones, ya que muchas suelen ser de cuestionable procedencia. Pero para los que gustan de analizar el currículum aquí dejo el mío. Más de 35 combates, unos 15 en amateur y unos 20 en profesional, de los cuales 12 han sido en Tailandia. Tengo victorias, derrotas y nulos, de todos los colores, me ganaron por KO una vez y he ganado algunas pocas por la vía rápida también. He ganado una medalla de bronce en los mundiales universitarios IFMA en 2014 en Bangkok, un campeonato de Europa neo profesional GBF en 2016 en Madrid y un campeonato del mundo WPMF en 2017 en Bangkok. Pero el Muay Thai ha traído muchas más cosas buenas a mi vida, algunas malas y me ha enseñado cosas para mi día a día que aún sigo descubriendo.

Vencedor a los puntos en el evento WPMF en Bangkok
Combate en Bangkok cumpleaños del nuevo Rey julio 2017

Todo me lleva a un conjunto de ideas y de inquietudes que me arrastran a escribir y compartir lo que se, a seguir aprendiendo y a continuar amando este arte marcial. Son muchas las aplicaciones que tiene para la vida cotidiana de cada uno: salud, hábitos apropiados, dieta, voluntad, cultura y disfrute son aspectos que a todos nos gustaría incorporar a nuestra vida. A mi, casualmente, me lo ha traído un deporte en el que “nos pegamos de leches”, bendita contradicción.

Bienvenidos a mi mundo más friki, más personal y más apasionante, el Muay Thai. Estoy encantado de compartir mis inquietudes con vosotros porque estoy seguro de que no soy el único raro, somos muchos y ya es hora de que disfrutemos y aprendamos juntos. Contáctame sin ningún problema, estaré encantado de leerte.